28 VECES TU

Antes que nada, quiero aclarar que no busco nada a cambio del detalle, ni un mensaje, ni un agradecimiento, nada. Solamente quiero que leas esto.

Hola, ha pasado tiempo desde la última vez que te escribí de esta manera, pero no lo sé, sentía necesario escribir esto. A lo largo de estos años en los que te he conocido, nunca me he podido expresar de una manera clara y sincera, siempre me dejo llevar por la emoción del momento y porque siento que tengo que escribir o expresar meses y años de mi vida en minutos, por eso he decidido escribir esto con tiempo, hoy, 18 de agosto del 2026, he decidido escribir esta carta con el tiempo suficiente para pensar cada palabra, con ninguna otra intención más que solo expresar y contarte lo que llevo dentro....


En todo este tiempo he cargado con el peso de mis errores, errores que me hicieron perder a la niña que más quise en mi vida, a la niña con la que soñaba estar durante toda la secundaria y, cuando por fin tuve lo que tanto había querido, una decisión lo cambió todo, vivía en un mundo de fantasía y no percibía el dolor que mis acciones le causaban a las demás personas, en este caso, esa persona fuiste tú, quise tener una relación que solo yo idealizaba, sin preguntarte qué es lo que querías tú, sin saber si estabas cómoda conmigo o cuántas veces te hice sentir mal, lo nuestro terminó de la peor manera posible por mi culpa, por tomar decisiones justificándolas con errores tuyos del pasado, con esa estúpida frase “ella lo hizo antes”, tarde entendí que, si quería estar contigo, tenía que olvidar ese tipo de cosas o, más bien, ese tipo de rencores, entendí que nunca debieron ser así las cosas, más tarde que temprano me di cuenta de mis errores, desde que te fuiste, cada noche leía una y otra vez cada carta que me escribiste y, en una de esas, escribiste "Tú no eres la persona que yo conocí” y, si te soy sincero, ni yo mismo sabía quién era, ni yo me explico qué me sucedió fueron tantas cosas, tantos problemas, que sinceramente me perdí, y desde que te fuiste me perdí aún más, todo fue tan rápido que lo que construí en años se derrumbó en una semana, estaba roto, perdido y no sabía qué hacer, no supe cómo reaccionar a tu partida, pero, si hay algo que también me dolió, fue saber todo lo que contaste e inventaste de mí, esas cosas que creo que tú sabes cuáles son, y aunque me dolió, lo que menos quiero ahora es reprocharte las cosas porque, aunque me dolió, tal vez me merecía sentirme así después de lo que hice, después de hacerte sentir tan mal y yo estar como si nada me afectara, pero tampoco busco pedirte otro perdón, porque dicen que una acción dice más que mil palabras, y mis acciones no se olvidan con un perdón, y si, muchas veces me has dicho que tu perdón lo tengo, pero, en el fondo, yo sé que no es así, porque mil perdones no son suficientes para borrar todo lo que ocasioné, acepto mis errores y sus consecuencias, porque ni siquiera yo puedo perdonarme a mí mismo por esa vez que te vi llorar por mi culpa, no sé en qué pensaba, no sé cuáles eran mis propósitos con eso, no sé quién soy, pero recuerdo quién era y recuerdo por qué, a pesar de tus rechazos, buscaba la manera de volver a hablarte.

Porque eras todo para mí, fuiste la primera niña de la que me enamoré soñaba con tener toda una vida contigo, pero, como te digo, me perdí, quise ser algo o alguien que no era, cuando nos alejamos, quise restarte importancia en mi vida, en el tiempo que no hablamos, quise obligarme a dejar de quererte, pensé que, si te seguía buscando, era por costumbre o atracción, atracción física, pensé que solo te buscaba físicamente, pensé que conociendo a niñas bonitas te olvidaría, y así fue como llegó una, después otra, y otra, y otra, pero con ninguna funcionó, pensé que solo era porque no había interés, y hasta tú me preguntabas cada que salíamos “¿Por qué no has tenido otra novia?” y aunque te decía que no encontraba a la indicada o simplemente no me llamaba la atención, realmente era porque te extrañaba, porque seguía esperando esa reconciliación y te extrañaba tanto que a todas les terminaba hablando de ti, no entendía por qué te seguía extrañando si ya había pasado tanto tiempo, por qué te extrañaba si ya tenías novio, no entendía por qué cada que coincidía contigo en la calle sentía que el corazón se me hacía chiquito cuando te miraba a los ojos, no importaba cuántas personas hubiera enfrente, siempre coincidía con tu mirada, no importaba para dónde estuviera viendo, siempre volteaba a donde estabas tú, simplemente no lo entendía, pero cuando volví a hablar y salir contigo siendo amigos fue que lo entendí, entendí que no me había enamorado de tu cuerpo, realmente me había enamorado de ti, porque contigo el platicar y el querer a alguien se me hacía tan fácil, no necesité besarte, ni que me dijeras “te amo” lo único que necesité fue un abrazo y pasar el tiempo contigo para volver a enamorarme de ti, no porque hubiera dejado de hacerlo, sino porque confundí el amor con la costumbre de siempre volver a hablar, pensé que te extrañaba solamente porque estaba acostumbrado a ti, a hablar contigo, pero, en el fondo, te seguía amando, y ese abrazo, esas pláticas y todo ese tiempo que compartimos juntos fue lo que me hizo recordar por qué me enamoré de ti, fuiste, eres y serás una persona muy importante para mí, porque entre mil mujeres siempre buscaré tus ojos, porque te encuentro en mil canciones, te encuentro en las cartas que me escribiste, te encuentro en fotos que todavía guardo y porque hay 1000 recuerdos contigo, y por eso es que mil veces pienso en ti, porque estás en todos lados, te encuentro en mi rutina diaria y salgo a la calle con la esperanza de encontrarte, porque cuando no estás, termino siguiendo huellas que no son de tus pies, porque no importa a cuántas conozca o con cuántas esté, no hay ninguna como tú, no hay ninguna como usted
Y por eso, 1000 veces pienso en ti, y aunque entiendo que lo nuestro no volverá, 28 veces más, quisiera que fueras tú.

Gracias por la malteada de la última vez.

Atte: Josuedavid 

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